Pilar Torres
Biografía y trayectoria de Pilar Torres
Pilar Torres (Madrid, 14 de agosto de 1962) es una actriz española, especialmente popular por haber interpretado el papel de Bea en la conocida serie de Televisión española Verano azul.
Hermana de la también actriz Cristina Torres, al igual que ésta dio sus primeros pasos en el mundo de la interpretación siendo una niña durante la segunda mitad de los años setenta, en papeles de reparto de las películas Los 80 son hoy (1974), protagonizada por Catherine Deneuve y Fernando Rey; La lozana andaluza (1976), de Vicente Escrivá; Emilia...parada y fonda (1976) de Angelino Fons, con Ana Belén o la serie de TV Fortunata y Jacinta (1980), de Mario Camus.
Sus orígenes se sitúan en Madrid, España, donde nació el 14 de agosto de 1962, entorno en el que dio sus primeros pasos antes de orientar su vocación hacia las artes escénicas y la interpretación frente a las cámaras.
En su etapa más reciente en televisión ha sumado apariciones y créditos en producciones como «La comedia», «Verano azul», manteniendo una presencia constante en la industria audiovisual.
En cuanto a su faceta biográfica e íntima, cuenta con lazos familiares con Cristina Torres.
La serie catapultó a la fama a todos y cada uno de sus protagonistas. Sin embargo, pese a que Pilar fue portada de revistas sobre todo durante la emisión original de la serie y se convirtió en uno de los rostros más conocidos del momento, no continuó su carrera de actriz y se retiró totalmente de la escena pública. A ello probablemente contribuyó en gran medida la persecución a la que fue sometida por parte de la prensa tras conocerse que tuvo una relación sentimental con el operador de cámara Carlos de las Heras (hermano de la famosa cantante Rocío Dúrcal) durante el rodaje de Verano Azul en Nerja. Aunque en las numerosas entrevistas que concedió en la época se mostraba interesada en continuar su carrera de actriz, no tardó en quedar desencantada del mundo del cine y la televisión en el que ya no encontraba oportunidades y decidió cambiar el rumbo de su vida abandonando totalmente la interpretación.